Tolerancia a la frustración

Psicóloga Viña del Mar – 32 3184157 

La frustración es la emoción que sentimos cuando no alcanzamos nuestros deseos o metas. Esta emoción causa enfado o tristeza, y puede generar que evitemos afrontar nuestros problemas, o una mala resolución de los mismos. Es causa de que nos desmotivemos y abandonemos nuestras metas y proyectos.

La Baja Tolerancia a la frustración es causa de muchos de nuestros malestares, tanto en niños como adultos, y por ello frustracionla importancia de conocerlo y prevenirlo.

La frustración es parte de la vida, no podemos evitarla, pero si aprender a tolerarla y manejarla.

Cuando a un niño se le pone un límite o una norma, lo ve como algo negativo e injusto, y eso le provoca enfado y frustración al no conseguir lo que él quiere en ese momento. Pero es necesario que los padres no le den siempre lo que pide, o no con la inmediatez que él desea, porque de ser así no aprenderán a posponer la gratificación y a tolerar el malestar que esto les genera.

Para trabajar la Tolerancia a la Frustración con niños:
– Como se ha señalado anteriormente, poner límites y decir “no”, cuando sea necesario. Demorar la gratificación de sus demandas.
– No trasmitir a los hijos/as que los errores o equivocaciones son algo horroroso.
– Cuando los niños se enfaden, no tratar de resolver su malestar de inmediato. Esperar a que disminuya el malestar para hablar con ellos y buscar posibles soluciones.
– El modelado es fundamental, si nosotros no mostramos calma ante la frustración ellos aprenderán a responder de la misma manera.
– Enseñarles a pedir ayuda cuando sea necesario. No dar las soluciones a los conflictos, sino guiarles en como buscar diferentes alternativas y que escojan la que consideren mejor.
– Reforzarles y elogiarles cuando consiguen resolver un conflicto, sin abandonar, tolerando la frustración.

Para trabajar la Tolerancia a la Frustración en adultos:
– Tolerar y normalizar el malestar, las emociones negativas y desagradables. Estas emociones, aunque no sean agradables forman parte de la vida, y son reacciones naturales a acontecimientos negativos que nos ocurren. Luchar contra ello genera un gran malestar, y además nunca conseguiremos eliminarlas.
– Identificar ideas y creencias que pueden provocar baja tolerancia a la frustración y buscar el pensamiento alternativo. Por ejemplo; “esto es horroroso”, “jamás podré con ello”, “es demasiado difícil”, etc. Estos pensamientos solo aumentarán el malestar.
– Centrarse en la solución del problema, no en la causa. Si la solución es muy a largo plazo, dividir los pasos en metas a corto plazo.
– No buscar soluciones inmediatas.

No pasa nada porque nos sintamos mal durante un tiempo, si conseguimos tolerarlo puede que consigamos una buena recompensa a largo plazo.

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